Estancias en El Calafate: 5 recomendadas para un día de campo o estadía
Hay experiencias que uno cree prescindibles hasta que las vive. Las estancias de El Calafate son un buen ejemplo: lugares donde la historia patagónica se mezcla con el turismo rural, la gastronomía argentina, y una conexión única con la naturaleza.
Imaginá grandes extensiones de estepa patagónica donde hace más de un siglo se instalaron las primeras familias ganaderas de la región. En esas tierras levantaron casas de estilo rústico, criaron ovejas y vacas, y produjeron materias primas —como la lana y la carne, o madera— que viajaban desde el sur argentino hacia el resto del mundo.
Además de un buen pasar, aquellas familias no solo prosperaron económicamente: también absorbieron la cultura y las costumbres de la Patagonia profunda. Sin embargo, con el paso del tiempo, muchas de esas estancias fueron vendidas o reconvertidas, y hoy algunas abren sus puertas al turismo sin perder su esencia.
Por eso, cuando un viajero llega a El Calafate, una de las recomendaciones infaltables es visitar una de estas antiguas casas de campo. Allá, entre relatos, comidas típicas y paisajes inmensos, se puede entender un poco más de qué está hecha esta tierra.
Claro que las excursiones imprescindibles en esta ciudad santacruceña son las que involucran al famoso Parque Nacional Los Glaciares, en el que se puede hacer trekking sobre el hielo, navegaciones, senderismo, escalada, pesca, y más; o visitar maravillas naturales como los glaciares Perito Moreno, Upsala y Spegazzini, del Lago Roca, el Cerro Chaltén o Fitz Roy, y otros. Pero pasar un día o una noche en una estancia patagónica ofrece otra manera de conocer la zona: más íntima, más auténtica, y tan inolvidable como sus paisajes.
Estancia Nibepo Aike
Nuestra primera recomendación es Nibepo Aike, una de las estancias tradicionales de la región inmersa en el bellísimo corazón del Parque Nacional Los Glaciares, a hora y media del centro de El Calafate.
El recorrido arranca temprano, con el traslado desde la ciudad. A medida que uno se aleja del centro, la estepa se va abriendo paso y el camino se embellece con las vistas del Lago Roca de un lado y las montañas nevadas del otro. Al llegar y notar la calidez de la estancia y el silencio de la zona es imposible no percibir que va a ser una agradable tarde de descanso.
La propuesta turística incluye un día de campo con cabalgata, una experiencia que no requiere experiencia previa y que se disfruta sin apuro. Los guías acompañan a los visitantes por los senderos cercanos, donde se puede ver de cerca cómo era la vida de los estancieros y los gauchos de la zona: la esquila, el arreo de ovejas, la doma y los cuidados del ganado.
El almuerzo es otro de los momentos esperados. En el quincho principal se sirve un cordero patagónico asado a la cruz, acompañado por ensaladas, pan casero y vino tinto. Comer mirando el paisaje es una de las experiencias más lindas en todo el país.
Esta atracción suele durar entre medio día y un día completo, y se recomienda a quienes buscan conectarse con el ritmo del campo y la calma de la Patagonia. Más que una actividad turística, es una manera de sentir que uno pertenece, aunque sea por unas horas, a ese paisaje tan inmenso.
Estancia Cristina
En esta oportunidad, proponemos un paseo que mezcla aventura, historia y naturaleza en un solo día. La excursión de día de campo y navegación en Estancia Cristina empienza temprano por la mañana con una navegación por el Lago Argentino entre témpanos y aguas de color turquesa. Al llegar al brazo norte del lago. se desembarca en el puerto de la estancia Cristina, ubicada en un valle rodeado de montañas y glaciares.
El recorrido propuesto incluye una visita al museo histórico, instalado en el antiguo galpón de esquila, donde se conservan herramientas, fotografías y objetos de época. Luego, los visitantes pueden elegir entre distintas caminatas o recorridos en 4x4 por los cerros cercanos, con vistas al Glaciar Upsala y al Campo de Hielo Patagónico Sur.
El almuerzo se sirve en el restaurante de la estancia, con productos locales y una cocina simple pero sabrosa. La jornada dura unas diez horas, incluyendo la navegación de ida y vuelta.
Lo que más sorprende de esta experiencia es la sensación de aislamiento: en Estancia Cristina no hay ruido, ni tráfico, ni distracciones. Solo el sonido del viento, los pájaros y el eco de las montañas. Es una forma distinta de entender la vida en la Patagonia, más pausada, más humana. Fundada en 1914 por una familia inglesa, Cristina fue durante décadas un sitio de difícil acceso, habitado sólo por sus dueños y sus peones. Hoy es un destino turístico muy valorado por su historia y por su entorno natural.
Estancia Tierras Patagónicas
No todas las experiencias rurales en El Calafate suceden de día. La propuesta de Best Calafate Tours en la Estancia Tierras Patagónicas invita a disfrutar de un avistaje de estrellas con cena incluida, en un entorno donde el cielo nocturno se despliega con una claridad difícil de encontrar en otros lugares del mundo.
El paseo comienza cuando baja el Sol, al atardece. Al llegar se les ofrece a los visitantes una infusión caliente (mate, pero si no gusta, café, té o mate cocido) y unas ricas tortas fritas. A medida que cae el sol, se encienden las luces del fogón y se da paso a una charla sobre el cielo austral, las constelaciones visibles y los secretos del universo que se pueden observar desde la estepa.
El guía astronómico explica cómo orientarse por las estrellas y cómo los pueblos originarios del sur las interpretaban en sus relatos. Después, llega la cena patagónica, con platos típicos que varían según la temporada, acompañados de buen vino y música local.
La actividad dura unas cuatro horas, pero la experiencia deja una huella profunda. No se trata solo de mirar el cielo, sino de reconectarse con lo esencial, con la naturaleza y con el silencio. Es una propuesta distinta, pensada para quienes buscan un momento de calma.
Estancia 25 de Mayo
La historia de la estancia 25 de Mayo se remonta a comienzos del siglo pasado, cuando se estableció como una de las primeras explotaciones ganaderas de la zona. Es una de las más cercanas al centro de El Calafate, por lo que acceder es muy sencillo y acota el tiempo de duración de la excursión.
El plan es pasar un día de campo con cena y show en la estancia. Comienza con una visita guiada por el casco histórico, donde los visitantes pueden conocer cómo se organizaba la vida rural, los galpones de esquila, y las antiguas herramientas. Luego, se realiza una caminata corta por el arroyo Calafate y se observa la belleza del entorno.
Al caer la tarde, el grupo se reúne en el restaurante de la estancia para disfrutar de una cena tradicional patagónica: empanadas, cordero al asador, ensaladas y postres caseros. La velada continúa con un espectáculo folklórico de música y danzas, que invita a conocer más sobre las raíces culturales del sur argentino.
Estancia Río Mitre
La Estancia Río Mitre conserva un perfil sencillo y familiar. Fundada hace más de 80 años, sigue siendo administrada por descendientes de los pioneros que llegaron a poblar la zona.
La excursión que organiza Best Calafate Tours incluye una cabalgata guiada por los alrededores del Río Mitre y vistas panorámicas al Lago Argentino y al Glaciar Perito Moreno. Es un paseo pensado para quienes quieren acercarse a la vida rural sin perder la conexión con la naturaleza.
Durante la cabalgata, los guías comparten anécdotas sobre la historia de la estancia, la cría de ovejas y las costumbres locales. Al finalizar, se sirve un almuerzo casero con cordero, guarniciones y vino, en un ambiente relajado y familiar.
La experiencia dura unas cinco horas, y se puede realizar durante todo el año, aunque los meses de primavera y verano ofrecen los mejores paisajes.